miércoles, 11 de abril de 2012

III Jornadas Fotodoc

El día 19 de abril se celebran en la Facultad de Ciencias de la Documentación de la UCM, las III Jornadas Fotodoc, sobre fotografía y Documentación.


martes, 20 de marzo de 2012

En el Día Mundial de la Poesía

Poesía

Juan Miguel Sánchez Vigil













Poesía
Seis letras
Indefinible vocablo
Con acento en la í como melancolía
Y una P pomposa de jabones.
Versos…
Trazos de sueño
Antología de instantes
Tópico de lluvia en primavera
La poesía
Del primer llanto hasta la muerte
Todo
En seis letras
Y esa í que mece la melancolía
Para que el mundo parezca diferente.

Chagall o la belleza de los colores



El siglo XX tiene en Marc Chagall uno de los genios del arte. Su obra es una gran fábula ilustrada, un cuento plagado de sueños e ilusiones, pintado en colores, rico y expresivo y al mismo tiempo desconcertante (como la mayoría de los misterios). Su infancia en Rusia y las vivencias posteriores en París están en los circos, en los bodegones, en los animales fabulosos, y por supuesto en las esculturas y cerámicas.
La sala que la Fundación Caja Madrid dedica al Circo está plagada de payasos listos y tontos, de malabares, de mujeres desnudas, de focos, pero sobre todo de colores, de esa intensidad que brota de los primarios y que caracteriza la exposición. Esos colores puros de Chagall saturan el espacio y hacen de puente para que la mirada pase de un óleo a otro aunque el tema cambie radicalmente. Y luego los libros, las litografías para Las mil y una noches y Longo Dafnis y Cloe, y los aguafuertes Et sur la terre… escrito por André Malraux.
Preside la sala de la Fundación el óleo dedicado a la guerra, una alegoría pintada entre 1964 y 1966, años en que los vietnamitas vivieron el Apocalipsis. Allí están reflejadas la destrucción, la huída, la muerte, pero ni siquiera en este caso aparecen los colores negros. Chagall vivió casi un siglo entre 1887 y 1985, por lo que tuvo tiempo para asistir a muchos circos. Sin embargo optó por pintar el de verdad, el denominado “mayor espectáculo del mundo”.



Fundación Caja Madrid
Museo Thyssen-Bornemisza
14 de febrero-20 de mayo 2012

domingo, 4 de marzo de 2012

Lewis Hine. Documentar la existencia














Otra vez Maphre nos ofrece una muestra maravillosa (una más en su programación de lujo). Miro las fotografías de este hombre y me pregunto si llegó a saber que sus imágenes provocarían esa extra sensación que a veces parte el alma. Estas fotos que algunos han definido como “denuncia”, reflejan la realidad social de USA en el primer tercio del siglo, y revelan sobre quienes se hizo el Imperio. Los barrios de los inmigrantes y el trabajo de niños y mujeres son demasiado fuertes para encajarlos o admitirlos de un solo vistazo. Allí estaba Lewis Hine, en esa esquina donde un día cualquiera un grupo de personas dejaba pasar el domingo a las puertas de la casa prefabricada mientras los muchachos jugaban al béisbol y las niñas peinaban a las muñecas.
Los retratos de los niños son duros, pero también deliciosos: ojos alegres y manos hinchadas; una contradicción que todavía persiste y que me temo existirá por los siglos de los siglos. Los reportajes de los inmigrantes en la isla de Ellis son a veces muy cercanos a los realizados en Cataluña durante los años cincuenta. “Todo es uno y lo mismo”, escribió Campoamor.
Hine (1874-1940) fue autodidacta y aprendió fotografía para documentar las actividades que preparaba para sus clases de Geografía y Naturaleza. La series sobre el trabajo son espectaculares, impactantes, con la archiconocida imagen de la niña hilandera en una fábrica de Nueva Inglaterra. A veces los retratos duelen, se cuelan hasta la médula y se clavan como alfileres. La serie de muchachos vendedores de periódicos es un canto a la niñez, y también al fotoperiodismo.
Estas fotos son las que Coppola reproduce en El Padrino, y son también las fotos actuales de los hombres y mujeres a las puertas de las oficinas de empleo durante los años de la Depresión (Internacional Labor Agency). Son también las fotos que Alfonso Sánchez Portela captaba en el Madrid de las paveras y de los vendedores ambulantes.
Me quedo con el retrato de ese hombre moribundo, realizado en 1908, que se despide de la vida entre la humedad de un sótano, y me quedo también con el retrato de ese niño vestido con harapos (fechado hacia 1910) que sonríe a la cámara para dejar constancia que plantará cara a la vida.
En 1940 Lewis Hine falleció en la indigencia. En los últimos años perdió la propiedad de su casa y debió sentirse como aquellas personas a alas que había retratado. La pregunta es: ¿Cómo fue posible que un profesor de Pedagogía graduado en Nueva York muriera sin apenas medios para subsistir? La respuesta, como siempre, nos la da la vida misma. En este caso búsquenla en sus fotografías.

martes, 10 de enero de 2012

Grandes Reportajes en Arte Fotográfico



Miro la portada del número 630 de la revista Arte Fotográfico, dedicada por Antonio Cabello a la Fotografía de Grandes Reportajes, y el impacto me sacude las entrañas. El Inmigrante de Juan Medina representa un reloj de arena donde el tiempo de la mirada, arena negra en cristal rojo, se filtra entre los labios para ser polvo de hambre. Es también una bandera plegada que envuelve las tierras del tercer mundo, y es sobre todo una mariposa de alas densas que mimetiza en miedo el cuerpo de un hombre.
Este joven de ojos inyectados de sangre pertenece a la serie “Inmigración” de Juan Medina, tan dramática que duele muy adentro. Pero hay más, mucho más, un viaje por el mundo de norte a sur y de este a oeste que nos presenta culturas, formas de vida y también de muerte. En todas y cada una de las fotografías que se muestran están presentes las mujeres y los hombres, protagonistas del excepcional documento que ha montado Cabello.
Están las Tribus de Brent Stirton, con la guerra marcada en los rostros pintados, los “Diamantes” de Espen Rasmussen, resumen del sufrimiento; la “Cárcel” de Federico Gama, donde la soledad se mimetiza en naturalezas; “Sobrevivir”, de Fernando Moleres, una explotación del hombre por el hombre; “Excavaciones”, de Carlos Spottorno, ejemplo de documentación en las excavaciones arqueológicas; “Azúcar”, de Javier Teniente, o el precio de endulzar la vida; “Etiopía”, de Vicente Tofiño, el pueblo eternamente castigado; “En cualquier lugar”, de Christine Spengler, o el reflejo de la miseria; “Vietnam”, de Francisco González, otra forma de vivir; y “África”, de Maynard Switzer, de luz y colores enamorantes.
Se completa el número con un fragmento de la tesis doctoral del catedrático Eduardo Rodríguez Merchán “La realidad fragmentada. Una propuesta de estudio sobre la fotografía y la evolución de su uso informativo”. El broche lo ponen Antonio Cabello, con los apuntes sobre los autores, y Bárbara Mur con la sección sobre coleccionismo. Pasen y vean, porque una vez más se sorprenderán.    

jueves, 5 de enero de 2012

De los tesoros en las bibliotecas

Al poeta Unamuno en el 75 aniversario de su muerte

Los hay, se lo aseguro. En las bibliotecas hay tesoros a medida, como los trajes de los sastres. Esos lugares silenciosos, donde tomamos conciencia de que el ruido es perfectamente evitable, son como las grutas marinas, con cientos de especies raras y recovecos misteriosos donde piratas sin nombre (bibliotecarios) depositaron y depositan tesoros. Esta mañana he ido a mi gruta preferida y sin cruzar palabra con nadie he tomado el camino de las poesías. He metido la mano en el hueco de una roca y he encontrado un libro de Unamuno titulado Antología poética. Lo he hojeado primero y ojeado después, y me he detenido en la página 104 para mentalmente recorrer con la vista los tipos negros en el papel amarillento que ya cumple siete lustros:

Leer, leer, leer, vivir la vida
que otros soñaron.
Leer, leer, leer, el alma olvida
las cosas que pasaron.
Se quedan las que quedan, las ficciones,
las flores de la pluma,
las solas, las humanas creaciones,
el poso de la espuma
Leer, leer, leer; ¿seré lectura
mañana también yo?
¿Seré mi creador, mi criatura,
seré lo que pasó?

Se preguntaba Unamuno si sería lectura, y el poeta es, ha sido y será lectura. Su obra, su poesía, es un tesoro que por gracia de un pirata será descubierta una y mil veces por aventureros que crucen el umbral de las bibliotecas.


















Miguel de Unamuno. Antología poética
El libro de bolsillo. Alianza Editorial, 1977
Introducción y selección: José María Valverde

martes, 3 de enero de 2012

El Toisón de Oro en sus documentos










Fernando Checa y Joaquín Martínez-Correcher han reunido en la Fundación Carlos de Amberes el conjunto de documentos y obras de arte que componen la magnífica muestra La Orden del Toisón y sus soberanos (1430-2011): pintura, escultura códices, armas, armaduras… Arte que procede de prestigiosas instituciones de Austria, Holanda, Francia, etc. y de los principales museos del mundo, entre ellos el Prado y el Louvre.
El recorrido por la historia del Toisón nos lleva de la miniatura al óleo, pasando por el grabado, y presenta una selecta iconografía de Austrias y Borbones. En esta visita, donde contemplar el audiovisual ilustrativo resulta complicado por la afluencia de público, me detengo ante el retrato de Fernando VII de Vicente López (Fundación Lázaro Galdiano) y disfruto de la genialidad del pintor, que presenta a un rey pícaro, apoyado sobre una mesa y luciendo el enorme mantón rojo. Pero es solo un detalle menor, porque la muestra es todo un lujo.

La Orden del Toisón de Oro y sus soberanos (1430-2011)
Fundación Carlos de Amberes
Hasta el 26 de febrero de 2012