Mostrando entradas con la etiqueta Fundación Mapfre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fundación Mapfre. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de marzo de 2012

Lewis Hine. Documentar la existencia














Otra vez Maphre nos ofrece una muestra maravillosa (una más en su programación de lujo). Miro las fotografías de este hombre y me pregunto si llegó a saber que sus imágenes provocarían esa extra sensación que a veces parte el alma. Estas fotos que algunos han definido como “denuncia”, reflejan la realidad social de USA en el primer tercio del siglo, y revelan sobre quienes se hizo el Imperio. Los barrios de los inmigrantes y el trabajo de niños y mujeres son demasiado fuertes para encajarlos o admitirlos de un solo vistazo. Allí estaba Lewis Hine, en esa esquina donde un día cualquiera un grupo de personas dejaba pasar el domingo a las puertas de la casa prefabricada mientras los muchachos jugaban al béisbol y las niñas peinaban a las muñecas.
Los retratos de los niños son duros, pero también deliciosos: ojos alegres y manos hinchadas; una contradicción que todavía persiste y que me temo existirá por los siglos de los siglos. Los reportajes de los inmigrantes en la isla de Ellis son a veces muy cercanos a los realizados en Cataluña durante los años cincuenta. “Todo es uno y lo mismo”, escribió Campoamor.
Hine (1874-1940) fue autodidacta y aprendió fotografía para documentar las actividades que preparaba para sus clases de Geografía y Naturaleza. La series sobre el trabajo son espectaculares, impactantes, con la archiconocida imagen de la niña hilandera en una fábrica de Nueva Inglaterra. A veces los retratos duelen, se cuelan hasta la médula y se clavan como alfileres. La serie de muchachos vendedores de periódicos es un canto a la niñez, y también al fotoperiodismo.
Estas fotos son las que Coppola reproduce en El Padrino, y son también las fotos actuales de los hombres y mujeres a las puertas de las oficinas de empleo durante los años de la Depresión (Internacional Labor Agency). Son también las fotos que Alfonso Sánchez Portela captaba en el Madrid de las paveras y de los vendedores ambulantes.
Me quedo con el retrato de ese hombre moribundo, realizado en 1908, que se despide de la vida entre la humedad de un sótano, y me quedo también con el retrato de ese niño vestido con harapos (fechado hacia 1910) que sonríe a la cámara para dejar constancia que plantará cara a la vida.
En 1940 Lewis Hine falleció en la indigencia. En los últimos años perdió la propiedad de su casa y debió sentirse como aquellas personas a alas que había retratado. La pregunta es: ¿Cómo fue posible que un profesor de Pedagogía graduado en Nueva York muriera sin apenas medios para subsistir? La respuesta, como siempre, nos la da la vida misma. En este caso búsquenla en sus fotografías.

sábado, 10 de diciembre de 2011

España entre tres dimensiones

Vistas estereoscópicas de “El país de la lo imprevisto”



















Una imagen de España. Fotógrafos estereoscopistas franceses (1856-1867) es el título de la exposición que se muestra en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Mirar España en tres dimensiones es lo que hicieron muchos de los viajeros que acudieron a nuestro país, atraídos por los monumentos árabes, los tipos agitanados y los paisajes deliciosos, y entre ellos Joseph Carpentier, Jean Andrieu y Ernest Lamy. A estos se sumaron otros cuyas imágenes fueron editadas por Ferrier & Soulier y los hermanos Gaudin.
Las dos dimensiones de la fotografía se quedaban cortas para difundir tanta belleza, y ese fue el éxito de las tarjetas estereoscópicas, que dio lugar a una importante industria gracias al interés de los coleccionistas, no solo de las reproducciones a la albúmina sino de los aparatos para la toma y contemplación de las escenas, cámaras sofisticadas y visores plegables o de sobremesa, que se perfeccionaron hasta transformarse en sofisticados muebles.
A través de 130 piezas viajamos por la España postromántica en esta muestra delicada que comienza con el libro de 1859 Itinéraire descriptif, historique et artistique de l´Espagne et de Portugal, ilustrado con originales de la colección de Gaudin.
Aquí más que nunca pasen y vean, contemplen como era la España decimonónica, o mejor dicho como la vieron los viajeros franceses que la recorrieron para dejar constancia de una realidad efímera. Un lujo para los amantes de la fotografía y una gozada para todos. Por la iniciativa y por el resultado: ¡Gracias!
Se completa la muestra con un excelente catálogo elaborado por especialistas en la materia, entre ellos Manuel Fernández Rivero y Rafael Garófano, cuyos trabajos anteriores son un referente para los interesados.

Una imagen de España. Fotógrafos estereoscopistas franceses (1856-1867)
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (organizada por MAPFRE).
Hasta el 22 de enero de 2012

sábado, 16 de julio de 2011

Siempre nos quedará París…. documentado por Atget


















El 12 de noviembre de 1920 Atget escribió a Paul Leon, director de Bellas Artes de la France: “Puedo decir que tengo en mi poder todo el viejo París”. Y lo tenía, porque durante un cuarto de siglo había captado los rincones y los había pasado de los negativos de vidrio al papel en formato 18x24 cm y con un cuidado exquisito.
Si alguien ha puesto en duda que la fotografía es documento que acuda a la exposición El viejo París del fotógrafo francés Eugène Atget. Documentar es una palabra bien pensada: dejar constancia de alguien o de algo. Ese es el resumen: constancia en el sentido de existencia. El algo es el espacio romántico que desde 1897 el fotógrafo fue metiendo en la cámara oscura al igual que hacía Judini con las palomas. Entre ese año y 1920, durante cinco lustros se dedicó a plasmar en detalles la arquitectura, las obras públicas, los transportes, los comercios, los tipos populares… Me gustan las fotos con personas, porque son sus ropas, sus gestos, sus actitudes los que me dicen lo que está ocurriendo.
No se si existía París antes de que Atget lo fotografiara, pero lo que nos ha dejado es demasiado como para no pensar que esa ciudad sería de otra manera sin las fotos de tono sepia (albúminas para los puristas).
Por favor, busquen la serie de los traperos y miren a los ojos a esas gentes que se ganaban la vida rebuscando entre la basura las telas ajadas o los sacos de esparto.
En 1926, un año antes de que Atget muriera, Man Ray le compró un álbum de originales que hoy se conservan en la George Eastman House de Rochester. También pueden verlas entre los 229 originales de esta espléndida muestra.

Eugène Atget. El viejo París
Fundación Maphre de Madrid
Fondos del Museo Carnavalet, George Eastman House de Rochester y Fundación Maphre

sábado, 23 de octubre de 2010

John Gutmann: arte y documento en la fotografía



Decía un visitante a esta exposición: “Es más fácil hacer una buena foto que pintar un mal cuadro”. Y pensé: “Otro mal pintor”.
En los años treinta arte y documento se fundieron en la fotografía, con resultados que a primera vista (análisis de contenidos) parecen claros, obvios, cortados por un línea recta. La visión actual, a posteriori, es distinta, porque la línea se curva en ocasiones y en otras se quiebra. Hay más datos: la formación de los fotógrafos no se realizaba solo en la prensa o en el ejercicio de la foto en la calle, sino que los autores se preparan en las escuelas de arte o en las universidades.
El periodo de entreguerras es el de las vanguardias, el de los autores (no me atrevo a escribir artistas en general) que buscan algo más, unos lo harán en el estudio, otros en el laboratorio o en la calle. Este es el caso de Gutmann, generador de documentos pero con la visión de autor (aceptémoslo como sinónimo de artista en tanto que creador).
El fotógrafo alemán nacido en 1905 en Breslavia (localidad que pasaría a Polonia después de la Guerra Mundial), estudió Artes y Oficios y fue alumno del pintor Otto Müller hasta que comenzó a enseñar arte en 1927 en una escuela berlinesa. En 1933 comenzó a realizar fotografías con una Rolleiflex y ya no lo dejaría hasta el final de su vida. Se trasladó a Estados Unidos como reportero de la agencia alemana Presse-Photo y durante la década de los treinta fotografió la vida cotidiana en San Francisco y en otras ciudades americanas.
¿Qué vemos en las fotos de Gutmann? Mucho más que una escena o un tipo, mucho más que un barco o una calle. Pasen y vean, es una gozada para el voyeur. Mi primera reflexión parte siempre del deseo de haber podio hacer aquellas fotos, entonces me apasiono…

John Gutmann
Fotografías del Center for Creative Photograhy de la Universidad de Arizona.
Fundación MAPFRE. Paseo de Recoletos (Madrid)
6 de octubre de 2010-16 enero 2011