domingo, 8 de julio de 2012

La colección cubista en el nuevo Espacio de Telefónica

En el nuevo edificio Espacio de Telefónica, situado en la Gran Vía madrileña, se presentan dos exposiciones: “Arte y vida artificial, 1999-2012”, y la colección cubista que conserva el centro. Nos ocupamos de esta en una primera entrega, presentada con una docena de fotografías de la excelente colección de imágenes en blanco y negro de Alfonso, Marín, Brangulí y Claret, que conforman el Patrimonio Artístico e Histórico Tecnológico de Telefónica.
La muestra parte de la obra de Juan Gris (1887-1927), quien a los 19 años dejó el Madrid provinciano para trasladarse a París, donde lo recibió Vázquez Díaz. Buscó trabajo en los periódicos ilustrados y vivió en Montmatre, pero no se dejó atrapar por la bohemia sino que se entregó a sus ideas. En el magnífico audiovisual nos sorprende la figura de un Gris bailarín, charlista y frecuentador del Moulin Rouge: “serio en todo lo que emprendía”.
La obra de este madrileño genial fue inspiración de Emilio Pettoruti, Albert Gleizes, Jean Metzinger, André Lothe, María Blanchard, Vicente do Rego o Joaquín Torres García, quien escribió de Juan Gris: “Fue el que más se acercó a la justa expresión del cubismo, dadas las premisas que se impuso y, por esto, por encima de todos”. De los autores citados se muestran obras en la exposición, collages y óleos donde los recortes de prensa conforman fondos, y donde las cuerdas de la guitarra de Gris trazan un recorrido de principio a fin.
Juan Gris murió el año 1927, el que dio nombre a la generación de poetas, cuando todavía le quedaba mucho por hacer porque solo tenía 40 años. Las pinturas se completan con documentación de época, en especial las publicaciones de vanguardia sobre arte y cultura. 
Más allá de la exposición, el espacio donde se presenta es un lujo, por lo que en este caso el continente atrae al visitante tanto (aunque no mas) que el contenido. Pasen y vean, sobre todo la grandiosa escalera, una gozada para el sentido de la vista.

sábado, 30 de junio de 2012

Leopoldo Pomés, Más allá de la mirada (PhotoEspaña 2012)














Como de costumbre, la programación de PHotoEspaña es variada, rica e intensa (léase imposible de seguir en su totalidad salvo que dediquemos decenas de jornadas al tema). Desde que el evento se puso en marcha, es costumbre editar una  excelente guía que nos permite ordenar los esquemas para elegir las muestras y los espacios, pero si hay algo que me gusta del Festival Internacional es descubrir estos lugares como quien sigue un juego de pistas.
En el callejeo del 2012, nos encontramos con un enorme escaparate en el número 30 de la calle Villanueva donde se llama la atención sobre un autor desconocido para los no introducidos en materia fotográfica: Leopoldo Pomés. Del blanco y negro de los años cincuenta (obra documental por series: retratos, tauromaquia, escenas de la vida cotidiana), a la publicidad y a la creación contemporánea (ya en color), la obra de Pomés es sugestiva. Nada pasa desapercibido y todo llama la atención. Me encanta la ingenuidad de la niña con la cartera de la escuela, y me apasionan las composiciones coloristas que desmontan los textos aduladores de los mitos.












Leopoldo Pomés (Barcelona, 1931) comenzó en la fotografía en la década de los cincuenta. Su primer interés fue el dibujo, pero el álbum de Otto Steinert Subjektive Fotografie (1953) le hizo cambiar de opinión. Tuvo relación con los artistas del grupo Dau al Set (Tapies, Cuixart, Brossa, etc.) y expuso por primera vez en las Galeries Laietanes en 1955. Interesado por la literatura escribió poesía y fue finalista del premio Ossa Menor. Creó su propia agencia de publicidad para evitar el control de las grandes empresas y ser fiel a su trayectoria. En 1957 publicó Les fenêtres, con poemas de Rilke. Se dedicó también a la publicidad y al cine, y en esta faceta descubrió actrices, creó miles de anuncios y dirigió proyectos como la ceremonia del mundial de fútbol 1982 y la campaña de comunicación de la candidatura de Barcelona a los Juegos Olímpicos de 1992. Los retratos femeninos y los paisajes urbanos de Barcelona son sus dos temas preferidos, así como su especial visión de la tauromaquia. Entre sus libros destacan: Arquitectura modernista, de Oriol Bohigas (1968), Gaudí, Arquitectura d’anticipació, de Joan Perucho (1970), Tauromaquia (1995), con textos de Ángel Sánchez Harguindey, Teoría y práctica del pan con tomate (1986) o 95 fotografías y 6 zapatos (2000). En el 2001 escribió Adios a la voluptuosidad. El crítico Alexandre Cirici Pellicer ha escrito: “El mundo negro de Pomes tiene regiones inexploradas. La ambigüedad de sus retratos maquillados y sus falsas lunas, la anciana bicéfala, los objetos mágicos en lo alto de la barraca, el campo yermo en tres términos dramáticos (...) el espejismo de la bailarina en la cumbrera del tejado”. Fue galardonado en los festivales de Cannes (1965) y Venecia (1972), y recibió el premio a la mejor fotografía por el largometraje Ensalada Baudelaire (1977).

 Leopoldo Pomés, Más allá de la mirada
PHotoEspaña 2012
Galería Fernández-Braso
Villanueva, 30  Madrid


sábado, 2 de junio de 2012

El devenir

El número 2 de af.es (www.artefotografico.es/revistas-af-es-online)



Af.es, con un centenar y medio de páginas virtuales dedicadas a la fotografía, viene a significar en este mundo globalizado docenas de miles de impactos. En el momento en que lee usted este texto, probablemente la revista haya sido consultada en China, Australia, Sudáfrica, Estados Unidos y hasta en Carabaña.
Antonio Cabello presenta una miscelánea fotográfica atractiva per se, con un editorial que denomina “Epístola” en el que informa de la gran acogida de la nueva versión. El sumario, dividido en cinco apartados, se centra en el portafolio, con siete trabajos de autor: el primero de Oscar Carriquí de quien se extrae la portada (retrato de Pilar Rubio). El otro gran apartado es el de Ensayos, completado con tres artículos y un específico complementario sobre agrupaciones, en este caso de la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza.
En los Portafolios, el trabajo de Carriquí titulado Rostros se caracteriza por la ambientación. Peyrotan&Sedile muestran la elegancia, la sensibilidad y la reflexión. Los bodegones o naturalezas muertas de Leticia Felgueroso nos remite a la pintura renacentista, donde el color es el protagonista y la composición. Las Falsas realidades o Real fiction de Solera es un juego con espejos que interrumpe la realidad y la reestablece entre paisajes. Gramática interior de Carmen Hierro se presenta como la intervención poética sobre cuerpo y cosas; por último Condenados por Germán Gómez, es una introspectiva en el alma a través del cuerpo.
Antonio Cabello en la sección “Mirar para ver” analiza una imagen de Juan Medina, describiendo su contenido y significado. En la entrevista a Samuel Aranda (Word Press Photo) se define el fotoperiodismo como un oficio que compara su profesión como cualquier otra actividad que se perfecciona con el tiempo. Una observación importante: Aranda diferencia al fotoperiodista del fotodocumentalista, indicando que el primero no controla nada de lo que ocurre a su alrededor, mientras el segundo puede incluso intervenir en lo que está pasando.
Más todavía por el mismo precio: el artículo de Rafael Rojas titulado “Cuando las semillas germinen” y dentro de Normas y Leyes de Alberto Cabello el texto sobre el comercio exterior de la obra fotográfica. Otros artículos son; Fototerapia de Lourdes Caicedo, Consejos para la fotografía de boda de José Luis García, La fama mortal y rosa de Lady Di en la sección de Daniel Caballo Méndez, Tasación de fotografía artística II de Rocío Alés Fernández y Cómo documentar una foto de Sánchez Vigil.
Se incluye también el Fotoglosario de Víctor Lerena dedicado a la foto de prensa, con el que el profesional y aficionado entenderá a que nos referimos: posado, temas, reportajes…
La guinda es el texto sobre el carbón directo de José Ortíz Echagüe, recuperado de Arte Fotográfico, que viene a reivindicar la figura de uno de los grandes, sino del más grande de los autores, tantas veces maltratado por cuestiones ajenas a la fotografía. Se completa con una nota con el método actualizado sobre la materia y con el texto de Ricardo Alcalde que cierra la publicación.
Después de repasar la revista y de recrearme una y otra vez con algunos textos y con las imágenes, entiendo a los defensores de la edición digital. Confieso que Peyrotan&Sediles han llevado mis ojos a la página 49 donde la llama de una vela se funde en negro con el devenir, o sea con la esencia de af.es.

miércoles, 11 de abril de 2012

III Jornadas Fotodoc

El día 19 de abril se celebran en la Facultad de Ciencias de la Documentación de la UCM, las III Jornadas Fotodoc, sobre fotografía y Documentación.


martes, 20 de marzo de 2012

En el Día Mundial de la Poesía

Poesía

Juan Miguel Sánchez Vigil













Poesía
Seis letras
Indefinible vocablo
Con acento en la í como melancolía
Y una P pomposa de jabones.
Versos…
Trazos de sueño
Antología de instantes
Tópico de lluvia en primavera
La poesía
Del primer llanto hasta la muerte
Todo
En seis letras
Y esa í que mece la melancolía
Para que el mundo parezca diferente.

Chagall o la belleza de los colores



El siglo XX tiene en Marc Chagall uno de los genios del arte. Su obra es una gran fábula ilustrada, un cuento plagado de sueños e ilusiones, pintado en colores, rico y expresivo y al mismo tiempo desconcertante (como la mayoría de los misterios). Su infancia en Rusia y las vivencias posteriores en París están en los circos, en los bodegones, en los animales fabulosos, y por supuesto en las esculturas y cerámicas.
La sala que la Fundación Caja Madrid dedica al Circo está plagada de payasos listos y tontos, de malabares, de mujeres desnudas, de focos, pero sobre todo de colores, de esa intensidad que brota de los primarios y que caracteriza la exposición. Esos colores puros de Chagall saturan el espacio y hacen de puente para que la mirada pase de un óleo a otro aunque el tema cambie radicalmente. Y luego los libros, las litografías para Las mil y una noches y Longo Dafnis y Cloe, y los aguafuertes Et sur la terre… escrito por André Malraux.
Preside la sala de la Fundación el óleo dedicado a la guerra, una alegoría pintada entre 1964 y 1966, años en que los vietnamitas vivieron el Apocalipsis. Allí están reflejadas la destrucción, la huída, la muerte, pero ni siquiera en este caso aparecen los colores negros. Chagall vivió casi un siglo entre 1887 y 1985, por lo que tuvo tiempo para asistir a muchos circos. Sin embargo optó por pintar el de verdad, el denominado “mayor espectáculo del mundo”.



Fundación Caja Madrid
Museo Thyssen-Bornemisza
14 de febrero-20 de mayo 2012

domingo, 4 de marzo de 2012

Lewis Hine. Documentar la existencia














Otra vez Maphre nos ofrece una muestra maravillosa (una más en su programación de lujo). Miro las fotografías de este hombre y me pregunto si llegó a saber que sus imágenes provocarían esa extra sensación que a veces parte el alma. Estas fotos que algunos han definido como “denuncia”, reflejan la realidad social de USA en el primer tercio del siglo, y revelan sobre quienes se hizo el Imperio. Los barrios de los inmigrantes y el trabajo de niños y mujeres son demasiado fuertes para encajarlos o admitirlos de un solo vistazo. Allí estaba Lewis Hine, en esa esquina donde un día cualquiera un grupo de personas dejaba pasar el domingo a las puertas de la casa prefabricada mientras los muchachos jugaban al béisbol y las niñas peinaban a las muñecas.
Los retratos de los niños son duros, pero también deliciosos: ojos alegres y manos hinchadas; una contradicción que todavía persiste y que me temo existirá por los siglos de los siglos. Los reportajes de los inmigrantes en la isla de Ellis son a veces muy cercanos a los realizados en Cataluña durante los años cincuenta. “Todo es uno y lo mismo”, escribió Campoamor.
Hine (1874-1940) fue autodidacta y aprendió fotografía para documentar las actividades que preparaba para sus clases de Geografía y Naturaleza. La series sobre el trabajo son espectaculares, impactantes, con la archiconocida imagen de la niña hilandera en una fábrica de Nueva Inglaterra. A veces los retratos duelen, se cuelan hasta la médula y se clavan como alfileres. La serie de muchachos vendedores de periódicos es un canto a la niñez, y también al fotoperiodismo.
Estas fotos son las que Coppola reproduce en El Padrino, y son también las fotos actuales de los hombres y mujeres a las puertas de las oficinas de empleo durante los años de la Depresión (Internacional Labor Agency). Son también las fotos que Alfonso Sánchez Portela captaba en el Madrid de las paveras y de los vendedores ambulantes.
Me quedo con el retrato de ese hombre moribundo, realizado en 1908, que se despide de la vida entre la humedad de un sótano, y me quedo también con el retrato de ese niño vestido con harapos (fechado hacia 1910) que sonríe a la cámara para dejar constancia que plantará cara a la vida.
En 1940 Lewis Hine falleció en la indigencia. En los últimos años perdió la propiedad de su casa y debió sentirse como aquellas personas a alas que había retratado. La pregunta es: ¿Cómo fue posible que un profesor de Pedagogía graduado en Nueva York muriera sin apenas medios para subsistir? La respuesta, como siempre, nos la da la vida misma. En este caso búsquenla en sus fotografías.